lunes, 02 de noviembre de 2009
Publicado por Desconocido @ 12:43
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R en los pañuelos, R en las sábanas, R en las mantas, R en la memoria del ama de llaves, R en todas partes.

Sí, la R de Rebecca está en todo momento presente en esta inolvidable película de Alfred Hitchcock

Cuando era un niño, al verla por primera vez, me impresionó. Y hoy todavía sigue impresionándome.

Esadmirable la capacidad de este director para hacer que el personajeprincipal de la historia sea alguien a quien no vemos físicamente peroque está siempre en nuestra mente, igual que en la de la nueva Señorade Winter.

Joan Fontaine es una joven que se enamora de unaristócrata en Montecarlo, Maxim de Winter (Laurence Olivier). Y loencuentra en un acantilado en actitud de arrojarse por él. A partir deahí, inician una relación, un amor, que les durará hasta el final de lacinta.

Esta chica trabaja para una señora como acompañantepagada, una señora insoportable, que siente envidia de ella porqueconquista al conocido e importante Sr. de Winter.

La primeraparte de la película es el enamoramiento entre Joan Fontaine y LaurenceOlivier en el sur de Francia. Deciden casarse en secreto allí e ir avivir a la mansión de Winter, llamada Manderley, situada junto al mar,en Inglaterra.

El recibimiento en su nuevo hogar esimpresionante, todo el servicio reunido. Y, ¡como no! la siniestra amade llaves presidiéndolo todo.

Poco a poco, la joven esposa se dacuenta de que todo en la casa está conservado como si la antigua señorano hubiera muerto y se siente allí como criada en vez de cómo dueña dela mansión. Nosotros sabemos porque ocurre eso, por la Señora Danvers,o sea, el ama de llaves, que se empeña en mantener vivo el recuerdo deRebecca, a la que adoraba.

Estamos deseando en todo momento quela chica se rebele e imponga su autoridad sobre la sirvienta, pero nolo hace. Ella se siente de una clase inferior, perdida en un mundo queno es el suyo y su marido tampoco contribuye demasiado a ayudarla.

La R de Rebecca, la antigua mujer, gana la partida en todo momento con la colaboración de la Señora Danvers.

Pero, ¿qué pasó en realidad con Rebecca? Se ahogó, esa es la versión oficial.
Luegodescubriremos que eso no es verdad, que “el ser más maravilloso de latierra”, como la llamaban, era en realidad un ser cruel insensible alamor, que engañaba a su marido con un presunto primo y que padecía uncáncer que iba a acabar con ella en unos meses.

Para enterarnosde todo esto, serán precisas unas cuentas escenas dramáticas y casi deterror, e incluso una investigación policial.
Cuando todo se hasabido por fin, los amantes vuelven a Manderley, pero la Señora Danverslo incendia porque no puede soportar que su Rebecca haya perdido labatalla y los nuevos casados vayan a vivir felices en el lugar donde laantigua señora reinaba a sus anchas y la sirvienta le peinaba con sumogusto el abundante cabello.

Pero hay más, Rebecca no se suicidó,como podría pensarse, por padecer un cáncer, sino que intentó que Maximla asesinara diciéndole que esperaba un hijo de su primo. Ocurrió unaccidente, Rebecca se golpeó con unos herrajes y el Sr. de Winter metiósu cadáver en el barco para hacer creer que se había ahogado.

Todoesto Maxim se lo cuenta a su nueva mujer el día que aparece el barcohundido con el verdadero cuerpo de Rebecca y a partir de ahí el amorentre ellos crecerá todavía más y afrontaran juntos la investigaciónpolicial que saca a la luz toda la verdad.

En suma, una enrevesada historia que nos mantiene en vilo toda la película, pero también muy pendientes de su desarrollo.

Hitchcock da muestras ya de ser un maestro del suspense y su forma de contar las cosas es única y muy personal.

Yoestaba deseando en todo momento que Joan Fontaine le diese dosbofetadas a la maldita y misteriosa ama de la casa, pero, claro, sihubiese ocurrido eso, ésta no sería una incontestable obra maestra.

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